Desamor. Hacer una Robertada

Dibujo texto Hacer una robertada. Una profesora pregunta ante sus alumnos a quién no le han roto el corazón.

Desamor. Hacer una Robertada

Una de mis mejores amigas es, entre muchas increíbles cosas, sexóloga. La conocí en Bilbao por azares del destino. Éramos compañeras de clase, vecinas y ambas amábamos cantar a gritos, y sin entonación alguna, las canciones de Juan Luis Guerra cuando algún día subíamos en su coche -el huevito-. En realidad, no fue hasta un año más tarde, cuando acabó el curso y todo el mundo emigró, que de repente nos hicimos muy muy amigas. Creo que nuestra amistad nació una tarde de septiembre tras la presentación de una tesina y una alocada sobremesa de pacharán, un licor típico del norte de España. Esa tarde, de involuntario encuentro en la cocina, estuvo plagada de grandes confesiones y un final apoteósico de mi misma tirada en el suelo de mi habitación cual cucaracha inmóvil patas arriba. No obstante, sea cual fuera el origen exacto de nuestra bonita amistad, lo que es importante que sepan es que algún día seremos dictadoras de un país increíblemente feliz, y eso es un propósito que creo que cabe adelantar por escrito.

Es divertido tener una amiga sexóloga, más aún si es ella y se rige por una directriz basada en el deseo, la magia y el surrealismo que le caracterizan a ella, y a cualquiera que se le acerque un poco. A su lado la locura cobra vida, todo es absolutamente posible, y ese espíritu es contagioso, incluso en una mente tan racional como lo era la mía por aquel entonces. Con ella podías pasarte el día hablando de su trabajo y resultaba fascinante, porque su trabajo no era ser asesora porno, si no abordar el sexo, el deseo, el amor y también el desamor desde cientos de miradas distintas. Cuando digo distintas es porque para ella nada está cerrado, nada está bien o está mal, todo depende de cada cual y eso es un abanico muy amplio. Todo depende de lo que tú deseas, y saber lo que uno desea siempre es lo más difícil.

Una de las cosas que más anhelo de ella en la distancia es debatir las decenas de teorías sobre el cortejo que mi cabeza va forjando cada día. Vivir nómada entre hostels y autobuses te permite vivir y observar un horizonte treméndamente nuevo, un mundo que cambia con cada frontera y con tus propias hormonas. Para ella todo es mucho más mágico y puro de lo cínica que es mi mente, así que aunque posiblemente no coincidiríamos y se echaría a reír de muchas de mis locas teorías, lo que echo de menos es poder destriparlas junto a sus infinitos puntos de vista e intentar convencernos la una la otra hasta bien entrada la noche, o quizás el desayuno.

Pat, así se llama esta amiga, siempre ha defendido, entre colines de nutella sentada en la cocina, una perspectiva ante el enamoramiento que yo al principio rechazaba pero que he acabado entendiendo. Según ella lo que enamora al ser humano es la vulnerabilidad, el mostrar y conocer lo más intimo de unx mismx, el tener acceso a ese baúl repleto de listas de películas favoritas y de cientos de pequeñas cosas sin aparente importancia que cada cual resguarda como un tesoro. Al fin y al cabo es nuestro pequeño, desastroso y mágico baúl, contenedor de lo más puro e inocente de unx mismx.  Como si fuera un pequeño diario está lleno de intensos y detallados recuerdos; momentos de amor, ira, desilusión, alegría, y también entre todos esos huecos hay muchos muchos miedos. Todo el mundo tiene un pequeño gran baúl, aunque no lo veamos e incluso nos cueste creerlo.

De repente un día llega alguien a quien, ni saber cómo ni por qué, le dejamos acceso a ese bául. Le dejamos que poco a poco entre a merodear en su interior, que entrevea todo lo que hemos ido resguardando silenciosa y meticulosamente en él. Toda nuestra debilidad poco a poco queda al descubierto, dejamos entrever toda nuestra desnudez, nos mostramos tal cual somos, repletos de cariñosas y humanas imperfecciones que nos llenan de encanto y también de suspiros; y así, cual milagro, nos enamoramos. El enamoramiento no es otra cosa que compartir y trastear baúles.

Lo interesante de esa perspectiva, otro colín de nutella, es que si bien lo que enamora es la vulnerabilidad, mostrar ese baúl no es fácil e ahí el gran problema de lxs enamoradxs. Ese pequeño baúl contiene toda tu debilidad, en el están guardadas todas las ganas de llamar a esa persona, todas las ilusiones, todo el orgullo, todo los impulsos reprimidos, los rollos de papel (en todos los sentidos), las cientos o incluso miles de suposiciones que el cerebro divaga sin tu consentimiento, y por supuesto, todos tus miedos, arrepentimientos y finales alternativos que tus hormonas, y también esa idealización romántica cultural, han decido construir en tu cabeza. Todo eso está dentro de ese baúl, y como si fuera un caos que no sabemos controlar, que nadie nos ha enseñado a controlar, de repente, al vernos plagados de toda esa inseguridad decidimos tapar el baúl a cal y canto y protegerlo con muchos candados para que nadie vea lo frágiles y humanos que somos. Nos limitamos a sobrevivir y retrocedemos a nuestro estado de tranquila seguridad.

Nadie quiere que le rechacen, que le rompan el corazón, porque si bien una gripe se pasa en una semana, los corazones rotos necesitan de mucho más reposo y chocolates calientes. Dicen que cuando unx se enamora las partes del cerebro que se activan están muy relacionadas al área de recompensa, dependencia y adicción, muy similares a las partes que se activan en una persona adicta a la cocaína. Es pues, que si alguien sufre un desamor muy intenso el mono es similarmente doloroso y sobrellevarlo no es fácil. Hay quien al caer se levanta muy rápido porque por experiencias anteriores sabe cómo actuar, sabe lo que sentirá y que debe hacer para seguir adelante, se conoce a si mismx de tal manera que sabe que solo será un bache pasajero pese a la tristeza. Pero hay quien al caer su baúl está mucho menos equipado de experiencias y las heridas parecen enquistarse mucho más profundo.

http://https://www.youtube.com/watch?v=nW5f8LegIqU

En este vídeo Helen Fisher, una antropóloga, bióloga y famosa investigadora del comportamiento humano, hace un estudio vinculado al Amor Romántico desde un punto de vista científico.

Pat me contó esa metáfora en aquella cocina de Bilbao, y por azares del destino yo he vuelto a contarla durante este viaje en varias ocasiones. Si algo es universal es el amor, y más universal que el amor es el miedo al amor y los corazones rotos; y de eso, hay mucho en muchas de las mochilas que me ido topando en esta loca aventura. La pregunta que sigue a este cuento es siempre la misma, ¿cómo puede un ser humano conocer el amor si no se entrega a él? Si no se abre ese baúl, ¿cómo se puede crear un vínculo con otro ser humano? Es totalmente sensato protegerse, tener miedo, dudar e incluso coger la mochila e irse; pero más allá de ahí, quizás también deberíamos sentirnos orgullosos de ese sentimiento y no mitigarlo tanto, después de todo el amor surge de la vulnerabilidad, de la vulnerabilidad de ser fuerte. Estar dispuestxs a arriesgarnos y no esconder nuestra fragilidad nos convierte en alguien fuerte, alguien de quien nos deberíamos sentir muy orgullosxs.

Durante ese segundo, largo y muy lluvioso invierno que pasamos en esa cocina, una noche de manta, crema de calabacín y bolsa de agua caliente ideamos una teoría al respecto de los miedos que bautizamos bajo el nombre de Robertada, en honor a su inspirador, el maravilloso Roberto Benigni. Para quienes no conozcan a Roberto, cabe presentarlo como un actor y director de cine italiano de mediana edad, que pese al imaginario de dandy italiano él, en particular, se vio extinto de ese gen nacional. Roberto no entra bajo los cánones de belleza marcados por Martini o Calvin Klein, más bien entraría en la categoría de tirillas; no es alto, es medio calvo y nada en su físico resulta exuberante; pero pese a ese conjunto tan cotidiano y tan real que parece no merecer halagos, tiene magia, posee un modo de percibir el mundo que lo confieren en alguien muy atractivo. No sé como será Roberto en su día a día desayunando, pero para nosotras Roberto y sus películas La Vida es Bella o El Tigra y la nieve se convirtieron en un referente para nuestra futura dictadura, porque Roberto era capaz de hacer una locura y quedarse tan pancho, y eso, para nosotras, era una señal de que «el gran maestro Roberto» debía guiarnos en nuestro día a día cual dios o diosa clip.

Escena de la película La vida es Bella. Roberto Benigni es su máxima esencia (1997)

Hacer una Robertada es expresar tus emociones sin miedo, sin avergonzarte de ellas. No hace falta subirse a una mesa y decir «el ombligo», aunque siempre ayuda tener esa imagen de Roberto en la cabeza. Hacer una Robertada es decir todo aquello que uno piensa y siente, expresar esa vulnerabilidad sin vergüenzas, hacerlo desde el mayor de los respetos hacia unx mismx y hacia esa otra persona. No hay nada más puro y ancestral que las emociones, sentir es puramente humano y expresarlo es todo un acto de valentía. Para envalentonarse el truco está en hacerlo imaginándose que Roberto estará al otro lado cual entrenador, que estará ahí para darte una dulce palmadita después de decir aquello que te pesa tanto. Hay quien compone una canción, hace un grafity en un puente, escribe un largo email, o quien se limita a tres palabras en un mensaje. Hay quien es capaz de decir todo lo que siente con un largo café, o quien se esconde detrás de una corta llamada. Cada persona capta, interpreta y siente las cosas a su manera, en un modo curiosamente distinto a los demás; cada persona tiene su código pero, sea cual sea el código de cada unx, seguro que pensar en Roberto puede ayudar.

https://vimeo.com/20435732

Escena de la película El tigre y la Nieve del maestro Roberto Benigni (2005). En esta escena Roberto motiva a sus alumnos a enamorarse.

Las Robertadas no siempre tienen finales felices, en realidad el final es lo menos importante, lo verdaderamente importante de una Robertada es que sirva para seguir adelante, y eso implica que muchas veces una Robertada nos sirva para cerrar. El enamoramiento contiene dos únicos finales, el seguir o el detenerse, y a veces se detiene. Pat siempre explica las rupturas por medio de la regla de los tres no «no ahora, no así o no contigo», y eso, en cualquier de los tres casos, implica tener que cerrar el baúl y seguir camino. A veces somos nosotrxs mismxs quienes aplicamos esa regla, y a veces es esa otra persona la que se adelanta. A veces los cierres llegan con un abrazo, y a veces casi que con un portazo. A veces esa persona te quiere mucho, pero no entiende lo que tú necesitas; puede que te quiera muchísimo, que no pueda vivir sin ti , pero que no sepa leer el pensamiento; o puede incluso que esté muy enamorada de ti, pero que no obstante, no esté dispuestx a renunciar a su libertad; o tal vez seas tú quien no esté dispuertx a renunciar a la suya. A veces ni siquiera dio tiempo para que empezara y ya se acabó; a veces el tiempo roba la magia; a veces hay terceras personas; a veces esa persona no te quiera tanto y no tiene el valor para decírtelo, y eso implica que a veces tengas que ser tú quien sin querer tengas que cerrar el baúl para seguir adelante. A veces esa otra persona no respeta tu baúl, no es capaz de percibir lo fragil y humana que es esa pequeña caja del rincón de la habitación que tu poco a poco le estas enseñando, a veces hay personas que solo se acercan, trastean un poco y sin saber cómo ni por qué desaparecen entre silencios. Hay millones de finales diferentes, como millones de historias y seres humanos, y a veces muchos de esos finales necesitan de una Robertada.

Dicen que un corazón roto se mide por todo aquello que necesitó que le explicaran y nunca nadie le explicó. Probablemente nadie sepa y entienda todo en su totalidad, pero para cerrar muchas veces es necesario que unx mismx exprese lo que siente, de ahí la Robertada. Una Robertada no tiene fechas, conocí una Robertada que llegó doce años más tarde. Una Robertada, en esos casos, no es una declaración de amor, tampoco es una lista de reproches, simplemente es un dulce modo de defenderse y respetarse a unx mismx como único medio de cerrar y seguir camino sin piedras que pesen en la mochila. Una Robertada es decir con el corazón en la mano todo lo bueno y también todo lo malo, todo el dolor que muchas veces conllevan los cierres, todo el dolor que quizás sentiste si no respetaron tu baúl, todo el dolor que otorga la ausencia o el miedo a dar muchos pasos,… y también todo el cariño que conlleva que estés dispuesto a hacer una Robertada por esa otra persona.

Una Robertada es algo muy dulce, termina con tu nombre y una salida silenciosa, una salida cargando con cuidado tu baúl; al fin y acabo es lo más valioso que tienes, eres tú, lo más valioso de ti está ahí dentro. Y aunque quizás sueñes con que te sigan, con recibir una contestación, no lo hagas con ese fin, porque probablemente nadie saldrá tras de ti o puede quizás que no sea capaz de interpretar tu mensaje.

http://https://www.youtube.com/watch?v=O_d39aUXa2o

Isabel Coixet, en su película Cosas que nunca te dije, retrata una preciosa y triste Robertada. En ella la protagonista le manda un video a su expareja explicándole como se siente días después de que él le comunicara que la dejaba por otra chica.

Una vez un amigo me dijo que se sabía todas los olores de los kleenex del supermercado, me pareció una metáfora lindísima para explicarme que estaba hecho una mierda. En Costa Rica una noche de sábado una amiga acabó con una botella de tequila coreando entre tristezas la maravillosa discografía de Chavela Vargas; y en Guatemala me topé con otro lindo corazón roto que por medio de cocinar pizza apaciguó la tristeza. Aquella noche de cocina elaboramos una lista de las mejores películas sobre el desamor, fue otra manera de contribuir a la causa, si de algo sirve el cine es para hacernos sentir que nuestra desdicha es plenamente humana. En el resto de ámbitos apenas nunca se habla de amor, parece un tema renegado para el arte, es el único que logra atender cual doctor/a a todos los pacientes de amor (en todos sus grados, facetas y diversidades).  El resto de áreas, incluidas las puramente humanas y cotidianas como son tomar un café, evitan abordar el amor, limitándolo a chistes, cotilleos o impulsivos planes de fiesta para evitar la tristeza. El amor o la tristeza no es un tema para el que se nos haya educado a hablar, es un tema para la mitología, los libros o las historias ajenas, pero no para compartirlas, de ahí quizás el tabú sexual y emocional que arrastra consigo. Nadie se ausencia del trabajo una semana porque tiene desamor; la gente tiene gripe, malaria o virus estomacales, pero no un corazón roto. Desde el aspecto intelectual, se suele abordar el mismo desde una mirada posmoderna ligada a la crítica de las expectativas del amor romántico. Se pone en reflexión la monogamia, la fidelidad, entre en juego el poliamor, la libertad dentro de las parejas, los tríos, el sexo pasa a ser mucho más carnal que emocional, el feminismo cuestiona los roles…y todo se pone en debate para zarandearlo, mientras, en silencio, el cerebro y las hormonas hacen de las suyas para rebatirnos en una constante lucha por saber qué es lo que realmente deseamos o anhelamos para nosotrxs mismxs.

http://https://www.youtube.com/watch?v=OanOkaXRvoM

Quizás en el mundo solo hay un sitio donde el desamor tenga un hueco en la sociedad, y ese lugar es México. Tequila, cantinas y rancheras para un corazón roto. La gran Chavela Vargas, de origen costarricense pero afincada en México, es siempre una buena opción para abrir la botella.

Una relación nunca será perfecta como nos contaron, posiblemente será muchísimo más imperfecta. El cine, los libros, las canciones o las relaciones ajenas nos pueden servir como modelos para alimentar nuestra fantasía, nuestra imaginación, pero no deberían ser las guías de nuestras vidas, pues la historia que nosotrxs creemos será única e irrepetible, al igual que ese instante y al igual que nosotrsx mismxs. No hay un modo de enamorarse, de quererse, sino infinitos de ellos, al igual que hay infinitas formas de que lleguen a su fin. El miedo y las vergüenzas nos impiden muchas veces hacer aquello que realmente deseamos, ellos junto con el deber son los principales enemigos del deseo, y el deseo es la esencia del ser. Cita de Pat en uno de sus muchos email sobre el enamoramiento.

Solo hay que coger una mochila y emprender viaje para toparse con millones de locas historias que te hacen entender que Pat tenía razón, «el ser humano está totalmente chiflado bajo el ojo ajeno pero grandiosamente feliz para aquel o aquella que se deja llevar por si misma».El amor es un caos que quizás requiere de mucha más curiosidad por descubrir y descubrirnos, que de raciocinio por intentar entenderlo.

http://http://www.youtube.com/watch?v=zgcJwRzj6hA

Roberto dejándose llevar por el deseo.

Con mucho cariño para todos los corazones, alegres y rotos, que me han contado sus historias. Por todos esos tazones de ositos de chocolate, chupitos de tequila o noches de películas que he compartido incluso desde la distancia.

Os comparto la improvisada lista de película que surgió aquella noche en Guatemala. Sería divertido ampliarla con muchas más sugerencias, cuantas más mejor, el desamor puede durar más de 25 películas. Se admiten comedias.

  1. La desaparición de Eleanor Rigby
  2. Cosas que nunca te dije
  3. Blue Valentine
  4. 500 días juntos
  5. Todas las canciones hablan de mi
  6. Her
  7. The romantics
  8. Obvius Child
  9. Alabama Monroe (2014)
  10. La vida de Adele
  11. 10.000 kilometros
  12. Declaración de guerra
  13. Revolutionary Road
  14. An education
  15. La vida de los peces
  16. Begin again
  17. Olvídate de mi
  18. Los amantes del círculo polar
  19. El último beso (versión italiana)
  20. Annie hall
  21. Take This Waltz
  22. El Amor: Primera Parte” (2005) de Alejandro Fadel
  23. Te doy mis ojos
  24. Mademoiselle Chambon (Stéphane Brize 2009)
  25. Antes del anochecer (ver antes Antes del Amanecer y Antes del atardecer)
Dibujo texto Hacer una robertada. Una profesora pregunta ante sus alumnos a quién no le han roto el corazón.

7 thoughts on “Desamor. Hacer una Robertada

  1. Bueno hermoso y verdad todo lo que escribes Laura. A pesar que estuvistes pocos días por aquí (Los Andes Peruanos) y de las particularidades que pasaste,la impresión que dejaste con esa sonrisa y la mirada vital y sincera, confirman al leer tus historias todo eso y lo mucho que vales.Sigue encontrando clips, pidiendo al universo, cerrando grietas, no cambies eh!!
    Saludos…

    1. ¡Una alegría leerte por aquí Joseph, y más aún con esas palabras, mil gracias! Espero que todo vaya muy bien por los hermosos y mágicos Andes Peruanos, pese al mal de altura fue un lugar increíble dentro de esta loca aventura. ¡Una alegría coincidir! Un abrazo grande como los Andes.

  2. Me gusta leerte, me emocionas, me atrapas, me haces pensar, me haces saber de ti. Ahora me voy a dar un paseo con Paco, que me está esperando, y después al cine de la Asociación de Mujeres, ya seguiremos hablando del amor o desamor y de las Robertadas. Un abrazo

  3. Con los ojos llenos de lágrimas, asi he acabado de leer está maravilla!

    Yo te dejo una lista (pequeña), para aportar mi granito de arena, espero que sean de tu agrado:

    – Largo domingo de noviazgo
    – Todo sobre mi madre
    – No te muevas
    – Hable con ella
    – El Diputado
    – En el estanque dorado
    – Todas las azafatas van al cielo
    – Yo también
    – La vida secreta de las palabras
    – De tu ventana a la mía
    – Calle Mayor (aunque no sea de una historia de amor propiamente dicha)
    – The Bubble «Eytan Fox»
    – Three
    – La buena estrella
    – Castillos de cartón
    – El sexo de los angeles

    Un besazo enorme

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