RECETAS

Alioli

Alioli

Tengo un amigo que dice que el mejor acto para sobrellevar un desamor es planificar una noche de sofá, manta, peli (sin importar la nota del filmaffinity) y un buen tarro de alioli con una barra gigante de pan para ir sopando entre suspiros. «¡Comer helado de chocolate a cucharadas es una minucia cinematográfica!, no hay nada más transgresor, ejemplificador y liberarador que desahogarte comiendo alioli, es el máximo exponente de no tener a quien besar». Ese amigo fue el mismo que me hospedó en su casa de Berlín una semana a cambio de prepararle un tarro gigante de esta salsa en su cocina como trueque. Nada más llegar por la puerta me estaba esperando con la batidora. Esta receta es canjeable a una semana de casa en Berlín, con eso está todo dicho.

Yo adoro el alioli, y si algo he aprendido viajando es que en la maleta por siempre jamás llevaré una batidora de mano al cruzar la frontera de mi casa. Si yo hubiera tenido una batidora de mano en mi mochila para hacer esta receta posiblemente hubiera conquistado el mundo, cualquier persona te ofrecería un rincón de sofá a cambio de este manjar, lo malo es que necesitas esa dichosa batidora «de mano».

Cuando vivía en Costa Rica tenía una compañera de trabajo adoratriz del alioli y de su pronunciación perfecta (justo ella era valenciano parlante, de una de las zonas de España de donde es originario el nombre de esta salsa) y fue ella la que me vaticinó la catástrofe nada más llegar, sin batidora «de mano» no hay nada que hacer, la salsa no cuaja. A raíz de esa noticia juntas suspiramos en más de una ocasión el anhelo de no tenerla, soñábamos con millones de recetas, con darnos banquetes de pan y alioli a tutiplen algún que otro domingo de intentos culinarios. Conseguíamos a precio de oro aceite de oliva, los ajos, huevo…pero nunca dimos con nadie que tuviera una dichosa batidora «de mano», y lo malo no es solo que nosotros soñáramos si no que con nuestros suspiros y descripciones hacíamos soñar incluso a personas que jamás lo habían probado.  

Fue meses más tarde al llegar a Ecuador cuando tuvo lugar el descubrimiento más inocente del mundo. Yo me hospedaba en casa de una amiga Ecuatoriana y justo una noche estábamos organizando una cena en su casa como reencuentro con otros amigos que también, al igual que nosotras, habíamos estudiado todos juntos en Bilbao. Por petición popular solicitaron como parte del menú que intentara hacer «alioli de mi madre», todos conocían la receta por alguna que otra cena bilbaina en la que había aparecido con un tarro gigante. Yo ante esa petición contesté con un gran suspiro que era imposible hacerlo, que necesitaba una dichosa batidora de mano y en Latinoamérica siempre me encontraba las batidoras de vaso (la típica de batidos) pero no de mano, y el alioli se hace con batidora de mano o con mortero como mi bisabuela, pero ya les adelanté que con mortero era cosa de superhéroes, heroínas  y de bisabuelxs. Fue entonces que mi amiga dijo: «¿has mirado en youtube?, seguro que se puede hacer algo, en youtube hay tutoriales de todo». Y así fue como el Dios/a Google y Youtube nos presentaron a un youtuber que con acento mexicano nos enseñó desde la cocina de su casa el truco para hacer alioli con una batidora de vaso de batidos y que SI cuajara. Ese día descubrí que llevaba casi un año sin probar el alioli, que había dejado Costa Rica llena de gente soñando probar el alioli, porque jamás pensé en preguntar al Dios/a Google y Youtube.

No salió perfecto, pero tan lejos de casa nos supo delicioso. Justo estos días hace dos años de aquella cena y estoy segura que les encantaría volver a juntarnos y con la excusa comer alioli. 

HISTORIA DEL PLATILLO

El Alioli (tiene su nombre de las palabras «all i oli»  del catalán y valenciano que significan ajo y aceite), pero existen también varias formas castizas de referirnos a esta salsa que serían ajoaceite, ajiaceite o ajaceite, dependiendo de cada zona. Respecto a su origen, lo cierto es que todas las miradas apuntan a que esta salsa fue inventada en el Antiguo Egipto y a que serían los romanos quienes, después de adoptar su uso,  la popularizaron en las zonas como la Península Itálica, Sicilia, Calabria, Occitania, Valencia, Baleares, Cataluña y algunas zonas de Aragón, Murcia y Andalucía. Otras fuentes afirman que la salsa alioli es anterior y que los íberos, que habitaron tierras de la Península antes que los romanos, ya elaboraban una salsa similar a base de ajo y aceite procendente de los olivos de Alicante. Lo que estaría claro es que donde hay olivos para producir un aceite de calidad,  y ajos, sus habitantes no han dudado en utilizar ambos elementos juntos. Y es que la mezcla funciona. Se dice también que en estas estas regiones siempre se consideró al alioli una salsa de gente humilde, en contraposición a la «salsa de huevo», hoy mundialmente conocida como mahonesa (o mayonesa), que era la de los ricos.

Independientemente de dónde naciera el alioli es una de las salsas más clásicas y antiguas del Mediterráneo. en Provenza se denomina Le Grand Aïoli o Liguria y en zonas de África se elabora una preparación muy similar denominada Toum. La salsa alioli primigenia se elaboraba  con ajos y aceite ligados hasta formar una crema por medio del mortero, Incluso hay morteros cerámicos especiales para tal fin un poco más hondos. A lo largo del tiempo surgieron multitud de variaciones en la receta, entre ellos utilizar la batidos: hay presentaciones con más batido o menos, con aceite de girasol o de oliva, agregándole perejil, leche, queso cremoso o huevos….

Según Wikipeda el alioli es costumbre tomarlo de multitud de maneras. En Cataluña es típico tomarlo en platos locales como las butifarras con judías blancas o como el conejo a la brasa con alioli. En el Campo de Cartagena, en Alicante, Castellón y Valencia también es habitual tomarlo con algunos tipos de arroces en paellas, especialmente aquellos de base de pescado, como por ejemplo el arroz a banda, el caldero y el arroz negro, y con la fideuá en muchas poblaciones. Se usa también para acompañar pescados fritos en la Costa del Sol.5​ Las patatas fritas cubiertas de salsa aioli son una de las tapas más populares de la costa oriental mediterránea. A veces las patatas bravas también llevan alioli. En las poblaciones del Campo de Cartagena se toma con el tradicional caldero y en Murcia con patatas asadas. En Provenza, la salsa da nombre a un plato que se prepara con bacalao, verduras y alioli. En el País Vasco francés esta salsa acompaña típicamente a los calamares a la romana.

Normalmente el alioli se come frío o a temperatura ambiente, pero no es raro usarlo para cubrir alimentos que luego se gratinan al horno. Por ejemplo, en Aragón un plato muy típico es el bacalao dorado primero un poco en una sartén y posteriormente cubierto de alioli y gratinado al horno.4​ Participa en algunos platos con bacalao como pueden ser el bacalao gratinado, el bacalao ab burrida de las baleares, el bacalao a la brandi coglioni e incluso la brandada mediteránea y el bacalao al pil pil vasco.

Pero después de todo esa retaila de recetas, Wikipedia se olvida una de las más maravillosa. Tomar el alioli con pan tostado y tomate restregado. Un entrante muy común por muchos de los bares de la zona del sur de alicante y Murcia justo al sentarte en la mesa y que es un placer de los grandes.

Texto extraído Chovi y Wikipedia

4 – 6 personas | Con mortero todo el tiempo del mundo | Batidora 5 min

INGREDIENTES

  • Un huevo
  • Ajos ( 2 ó 3 dientes)
  • Aceite de oliva ( ½ vaso unos 100 dl)
  • Aceite de girasol ( ½ vaso unos 100 dl)
  • Chorrito de Vinagre ou n poco de zumo de limón recién exprimido.
  • Sal 

RECETA ORIGINAL

  • Receta de mi abuela

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. Comenzaremos pelando y picando los 2 ó 3 dientes de ajo, según nos guste de picante (mi madre dice que ella prefiero tres) . No hace falta picarlos en trocitos muy finos porque la batidora hará el resto.
  2. A continuación echamos los ajos al vaso de la batidora, acompañándolos del huevo y cubriéndolos con un dedo de  aceite (a mi madre le gusta utilizar la mezcla de ambos aceites, girasol y oliva, uno por la textura y el otro para restarle sabor a la intensidad del aceite de oliva en crudo). Sazonamos con un poquito de sal antes de comenzar a batir.
  3. Meteremos el brazo de la batidora hasta el fondo y comenzamos a batir dejando las cuchillas en el fondo y no levantaremos la batidora hasta que veamos que esté ligando correctamente. Poco a poco vamos echando el resto del aceite, tanto como espesa nos guste esta salsa, aunque en este caso tendremos que seguir batiendo para conseguir la textura deseada.
  4. Después agregaremos las gotas de vinagre, o el zumo de limón, y seguimos batiendo un poco, teniendo cuidado de que no se nos corte. Cuando esté hecha, la sacaremos del vaso de la batidora y la pondremos en el frigorífico durante unos 20 minutos para que espese un poquito más.
  5. Servimos en un recipiente con una cuchara para que los comensales puedan servirse la cantidad que quieran.
CONSEJILLOS
  • Dejar el huevo a temperatura ambiente para que ligue mejor con el aceite.
  • Dado que ésta es una salsa casera y no tiene ninguna clase de conservante, lo mejor es consumirla lo antes posible, no podemos dejarla más de dos días en la nevera porque puede ponerse mala.
  • Muchas personas utilizan perejil en esta salsa. En caso de que queramos añadírselo, lo haremos cuando le echemos el limón, procurando que el perejil sea fresco y esté muy bien picado.
  • Esta salsa es ideal para acompañar arroces, pescados, carnes, las tradicionales patatas al horno o incluso con una rebanada de pan.
  • En caso de que nos hayamos pasado con los diente de ajos y haya salido fuerte, podemos rebajar la salsa echándole un poco de leche y removiéndola, sin necesidad de volver a pasarla por la batidora.
  • Si queremos hacer alioli con una batido de vaso (licuadora) la salsa sale un poquito más líquida pero es posible intentarlo, solo hay que ir agregando el aceite poco a poco por la parte superior de la batidora.

Patacones

Patacones

HISTORIA DEL PLATILLO

Los patacones, también conocidos como tostones, son trozos gruesos de plátano verde que se fríen dos veces, la primera vez se fríen hasta que se suavicen, luego se aplastan para formar una especie de chip grueso y se vuelven a freír hasta que estén dorados y crujientes. Los patacones son fáciles de preparar y se pueden servir como entrada acompañados de alguna salsa, pero también se sirven como acompañantes para una gran variedad de platos típicos en Latinoamérica y el Caribe – en especial para los ceviches y los mariscos.

Como curiosidad cabe descubrir gracias a Wikipedia que el nombre de «Patacón» proviene por la similitud con la moneda colonial del mismo nombre.

 2-3 personas | 15 minutos

INGREDIENTES

  • 2 plátanos verdes (cada plátano unos 5 patacones)
  • Aceite para freír
  • Sal al gusto

 

RECETA ORIGINAL

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. Pelamos los plátanos verdes y los cortamos en rodajas gruesas de unos 5 centímetros.
  2. Cogemos una sartén (¡cuidado con el verbo coger!) y calentamos el aceite a fuego medio (usamos suficiente aceite para que las rodajas de plátano estén casi cubiertas.
  3. Freímos los plátanos hasta que empiezan a ponerse amarillos, pero no dejamos que se doren.
  4. Sacamos los plátanos de la sarten, los colamos en una plato y uno a uno los pasamos por una pataconera (o un mortero o el fondo de un vaso), la finalidad es aplastarlos con cuidado pero con suficiente cariño para que no se esmirrien (del adjetivo esmirriado que emplea mi abuelo para decir que algo o alguien esta feo, raquítico o con aire enfermizo bajo su ojo crítico)
  5. Espolvoreamos las rodajas de plátano con sal u otros condimentos (para darles sabor a ajo podemos frotar un ajo crudo en las rebanadas).
  6. Una vez que hemos aplastado todos los patacones volvemos a calentar el aceite a fuego alto y freímos los rodajas de plátano aplastado hasta que estén doradas, aproximadamente 1-2 minutos por cada lado.
  7. Retiramos los patacones del aceite y los ponemos sobre papel de cocina, clínes o servilletas para absorber el aceite. 
  8. Probamos, saboreando tranquilatamente y detectamos si tenemos que agregar más sal, a tu gusto total que para eso cocinas.

Receta de Patacones hervidos/fritos:

  1. Pelamos los plátanos verdes, los cortamos por la mitad y los ponemos en una olla con agua hirviendo.
  2. Dejamos hervir durante unos 25-30 minutos o hasta que estén suaves.
  3. Retiramos del fuego, pero dejamos a los plátanos en el agua donde hirvieron.
  4. Cortamos los plátanos hervidos en rodajas gruesas de unos cinco centímetros y los aplastamos suavemente con la pataconera, el mortero o un vaso.
  5. Pasamos a freir como en la receta anterior a partir del paso cinco.
CONSEJILLOS
  • Uno de los secretos de los patacones es la calidad, mejor que sean gruesos pues su textura será más agradable y la cáscara será más fácil de sacar.
  • Los plátanos deben ser verdes porque los que están amarillos o bastante maduros tendrán un sabor más dulce y en tal caso mejor cocinar tajadas en vez de tostones.
  • El aceite debe estar caliente pero no al extremo de que se quemen los patacones.
  • La manera más fácil de pelar un plátano verde es hacerle un corte longitudinal en uno de los ángulos, el corte debe ser de la profundidad de la corteza, sin tocar el interior del plátano. Luego use el cuchillo para levantar la piel y con los dedos quite la corteza. Mientras más verdes estén los plátanos, más difícil es pelarlos.
  • Pelar los plátanos puede dejar un color oscuro en las yemas de los dedos (es por alguna sustancia que tiene la cáscara del plátano de freír). esto se podrá solucionar, pasando el interior de un limón por los dedos.

Humitas

Humitas

HISTORIA DEL PLATILLO

La huminta o humita (del quechua: jumint’a) ​es un alimento de área andina  Argentina,​Bolivia, Chile, Ecuador y Perú .que también se conoce con el nombre de umita, huminta o uminta, y es preparado con el maíz o choclo (como se lo conoce en el Perú). Consiste básicamente en una pasta o masa de maíz levemente aliñada, envuelta y finalmente cocida o tostada en las propias hojas (chala o panca) de una mazorca de maíz.

Este alimento tiene sus orígenes en los antiguos pobladores incas quienes ya lo preparaban antes de la llegada de los españoles. Las humitas son prácticamente la versión sudamericana de los tamales Mejicanos y centroamericanos, aunque también se pueden encontrar tamales en zonas de sudamericana. En general, el concepto es similar – una masa hecha de choclo (maíz) envuelto en hojas de choclo,   pero cualquier persona que domine del tema gritaría a los cuatro viento enfáticamente que las humitas no son tamales, ya que los tamales son hechos con harina de maiz, y las humitas son hechas con maiz tierno y molido. 

La humita puede ser preparada como una entrada en cuyo caso se la denomina humita salada y generalmente esta rellena con trozos de queso fresco, cilantro o un relleno de carne de cerdo o pollo. Cuando la humita se prepara como postre se la denomina humita dulce y en su preparación lleva azúcar, clavo de olor y canela. En Perú, uno consume humitas dulces ya sea para desayuno, merienda o junto con el cafecito de la tarde.  

Las humitas, así como los tamales, son un plato típico navideño de gran parte de los países latinoamericanos.

INGREDIENTES

  • 3 choclos (mazorca de maiz) bien maduros
  • 1/2 taza leche evaporada
  • 1/2 taza azúcar blanca
  • 1/2 cucharadita canela en polvo
  • una pizca de sal
  • 75 g. mantequilla
  • 50 g. pasas
  • pancas de choclo lavadas con agua hervida

PARA ACOMPAÑAR

  • Una taza de café negro

RECETA ORIGINAL

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. Pelamos los choclos, las mozorcas de maiz, y sacamos las hojas con cuidando tratando de mantener cada hoja intacta. Las hojas mas grandes se usan para envolver las humitas y las más pequeñas se rompen en tiritas para amarrarlas.Ponemos las hojas en agua hirviendo durante un par de minutos, luego guardamos las hojas hasta el momento de envolver las humitas.
  2. Limpiamos bien los choclos pelados, quitándoles las pelusitas, y usamos un chuchillo para desgranar los choclos, si no tenemos una vaporera para cocinar las humitas guarde las tusas para hacer una vaporera.
  3. En la batidora ponga los granos de choclos junto con la leche. A continuación echamos  el choclo licuado a una olla con la mantequilla, la canela, las pasas, el azúcar y la sal. Mezclamos todo bien y ponemos la mezcla en un cazo sobre el fuego. Movemos constantemente hasta que la masa tome punto.
  4. Una vez tenemos la masa toca rellenar y envolver las hojas con la mezcla de las humitas, para ello usamos 2 hojas de buen tamaño para cada humita. Ponemos las hojas una encima de otra, doblando el costado, luego doblamos la punta creando un pequeño bolsillo. Rellenamos las hojas con una buena cucharada de la mezcla, ponemos sobre dos hojas de choclo 2 cucharadas colmadas de la masa, envolvemos bien y amarramos con una tira de la misma hoja.
  5. A continuación en una olla de tipo tamalera ponemos aproximadamente 2 ½ tazas de agua y la vaporera, el nivel de agua debe estar justo debajo de la parte superior de la vaporera. Si no tiene una vaporera ponga las tusas y algunas de las hojas de choclo en el fondo de la olla, así mismo el nivel de agua debe llegar justo a la parte superior de las tusas pero sin cubrirlas completamente.
  6. Ponemos las hojas rellenas y envueltas en la olla con la vaporera, se recomienda colocar cada humita de forma un poco inclinada y si tienen alguna apertura póngalas con esa parte hacia arriba. Cubrimos las humitas con las hojas que sobren y tapamos bien la olla.
  7. Cocinamos a fuego alto hasta que el agua empiece a hervir, bajamos la temperatura y cocinamos a vapor durante 35 a 40 minutos. Servimos las humitas calientes.
CONSEJILLOS
  • El proceso de rellenar y envolver las humitas es un poco confuso al principio, pero se vuelve fácil una vez que uno se acostumbra – lo cual suele suceder cuando esta envolviendo la 3ra o 4ta humita-, y claro cada persona tiene su preferencia de la mejor manera de envolverlas.Si las hojas de choclo son suficientemente grandes puede usar solo una hoja para cada humita, pero por lo general es más fácil usar dos hojas para cada humita.

Piña

Piña

HISTORIA DEL PLATILLO

La piña, a pesar de su exterior grande y áspero, es conocida en todo el mundo por su sabor dulce (un poco ácido) y suculento. Las variedades de piñas que se encuentran en el mercado son algo diferentes a la que comúnmente se come en países que la importan,  que apenas se conoce una. Como ejemplo en Costa Rica, gran exportador de PIñas, la carne de la fruta es de un amarillo intenso y de sabor muy dulce, mientras que la piña nicaragüense es mucho más pálido, y un poco más firme. El gusto es también diferente.

La piña es comúnmente consumida como fruta fresca en rodajas, en ensalada de frutas o licuada para obtener jugo. Sin embargo, también se le usa para hacer jaleas, vinagre, conservas, alcohol, vinos o como un ingrediente que ablanda algunas carnes. Casi nada se pierde de este fruto, pues sus desechos pueden usarse para la alimentación animal.

La planta de la piña es bastante curiosa, sobre todo para personas que habitan en regiones no tropicales y nunca las han visto en su plantación natural. Esta planta en un inicio consiste sólo en unas largas hojas puntiagudas. Al momento de la producción, en el centro de las hojas comienza a crecer una pequeña piña, que ira creciendo conforme madura hasta el momento de ser cosechada. Esta planta se desarrolla sobre todo en las zonas de trópico húmedo.

4 personas | 5 min

INGREDIENTES

  • Piña
  • Cuchillo de cocinero
  • Tabla para cortar

RECETA ORIGINAL

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. Coge un cuchillo mediano, cuida que esté bien afilado ya que la piel de la piña ofrece cierta resistencia y cuanto mayor sea el filo menor será el trabajo que realicemos. Cortamos la cabeza de la piña y la desechamos.
  2. Hacemos lo propio con la parte trasera, así nos queda plana y podremos colocarla en posición vertical para mayor comodidad al pelarla en el siguiente paso.
  3. La colocamos en vertical, y con el cuchillo pelamos la piña de arriba a bajo siempre apurando lo máximo posible la cáscara para aprovechar bien la pieza, ten mucho cuidado de no cortarte!. Una vez terminado el proceso, repasa la piña retirando con el cuchillo aquellas zonas en que la piel sigue adherida o incrustada.
  4. Tumba la piña y trocéala rodajas, procura que estas no sean demasiado gordas. Si sois muchos comensales y vais a consumirla en el mismo día puedes trocear cada rodaja para que tus invitados solo tengan que pinchar la pieza y llevársela a la boca. Si por el contrario va a sobrar, entonces mejor guardarla en rodajas en la nevera para que conserve el jugo y no se seque.
CONSEJILLOS
  1. Lo primero, es elegir la piña adecuada, de nada sirve que tenga un buen aspecto exterior si al abrirla y probarla está insípida y seca. Un truco para saber si una piña está madura y en su punto, consiste en arrancarle una hoja de parte superior, si ésta sale fácilmente significará que está madura y lista para llevar a casa! Si por el contrario, nos cuesta retirarla, querrá decir que aun está verde.
  2. Con la cabeza de la piña, la parte de las hojas, podemos hacer centros de mesa una vez cortado si ponemos sobre un jarrón con agua.

Chocolate con queso

Chocolate con queso

Llegué a Bogotá una noche de septiembre y para sorpresa mia hacía fresco. Una buena amiga colombiana fue a recogerme al aeropuerto para cobijarme en su casa junto a su familia durante unos días y fue a la mañana siguiente, nada más despertar, que su abuela con todo el amor del mundo me preparó un buen chocolate con queso para desayunar y darme la más dulces de las bienvenidas. Mi amiga aquella mañana se había marchado a trabajar, así que aquel chocolate se convirtió en un largo chocolate que incluyó receta. Fue el primer chocolate con queso de muchos, y todos me supieron deliciosos.

HISTORIA DEL PLATILLO

El chocolate caliente es un elemento básico en casi todos los hogares colombianos; sin embargo en cada región su preparación varia, pues se le modifica algunos ingredientes, dependiendo de la facilidad para conseguirlos. El chocolate Santafereño con queso es de gran tradición, especialmente en Bogotá, la capital del país. Tomar un chocolate a la hora de las “onces” ( es la forma como en Colombia llaman a la merienda ) es toda una tradición casi diaria para mucha gente, aunque también se puede tomar un buen chocolate en el desayuno con arepa con mantequilla y queso. 

Se dice que un buen chocolate Santafereño se cocina con agua y sin leche, pero hay gustos y discusión para todos los paladares.

4 tazas | 15 min

INGREDIENTES

  • 2 tazas de leche
  • 2 tazas de agua
  • 100 g de chocolate colombiano (o chocolate oscuro si no se consigue)
  • 1 ramita de canela
  • 5 clavos de olor
  • 2 cucharadas de azúcar (o al gusto)
  • Esencia de vainilla
  • 300 g de queso doble crema colombiano cortado en cubitos (o mozzarella para pizza, queso oaxaca o halloumi)

PARA ACOMPAÑAR

  • El chocolate con queso se puede acompañar con arepas y mantequilla para desayunar o unas deliciosas almojábanas o pan de queso.para merendar.
  • En Ecuador se acostumbra además a acompañar este alimento con unos deliciosos bizcochos salados, típicos de la localidad de Cayambe, en la provincia de Pichicha.

RECETA ORIGINAL

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. En primer lugar ponemos agua a hervir en una cacerola. Para aromatizarla y saborizarla le adicionamos previamente unas ramitas de canela, el clavo y unas gotas de esencia de vainilla (o cualquier otra especia de nuestra elección).
  2. A continuación añadimos la leche y dejamos que se impregne del perfume y el gusto que ya ha adquirido el agua. Dejamos a la voluntad del cocinero o cocinera el equilibrio entre el agua y la leche, en función de su predilección por un chocolate más espeso o más líquido.
  3. Es el momento entonces de añadir la pastilla de chocolate, seccionada en trozos pequeños para que se derrita poco a poco. Esta operación requiere de paciencia, fuego lento y cierta observación. Mientras la tableta se deshace iremos removiendo constantemente, para distribuir armónicamente la mezcla y darle uniformidad al resultado.
  4. Una vez totalmente fundido el chocolate, y antes de retirar la cacerola del fuego, conviene probar el dulzor de la cocción. Si se desea un preparado un poco más meloso es el momento de adicionar el azúcar.
  5. Finalmente, el queso fresco se suma justo en el momento de servir, con el chocolate muy caliente, bien coronando la taza con una de las rodajas de queso fresco o rallando un poco de este sobre la bebida.
CONSEJILLOS
  • Para que se forme espuma batir el chocolate con ayuda de un molinillo. La abuelita de mi amiga tenía uno muy gracioso que no he visto por España. En caso de no tener molinillo, se puede utilizar una varilla o licuadora.
  • También se puede colocar en el fondo de las tazas el queso antes de servirlo. Al servir el chocolate muy caliente el queso se derretirá. 
  • Si tu cuerpecillo te pide ahogar ositos, ahogar ositos en chocolate con queso sabe mejor.

Paleta de coco

Paleta de coco

América Latina es una gran consumidora de polos/paletas sobre todo con sabor a frutas. Siempre me llamaba la atención como mi cerebro ante una heladera de helados iba buscando sabores como chocolate, nata, vainilla o mi añorado turrón, y sin embargo siempre obtenía como respuesta una variedad infinita de helados de diversos y curiosos colores y sabores que tenían como ingrediente principal la fruta.

Sus países no suelen aparecen en muchos estudios de estadísticas globales de consumo de helados, pero basta observar los quioscos, las pulperías, los carritos ambulantes, o los innumerables vendedores con conservadoras de frío de distintos tipos, que se recorren los parques, paseos, y hasta los barrios apartados de las ciudades y de los más alejados suburbios, para saber que allí también se degustan, se saborean y se preparan de manera deliciosa paletas heladas cuando hace calor.

Descubrí la palete de coco de mano de una compañera de trabajo en Costa Rica. Una tarde, justo después de comer, y sentadas en la mesa de la oficina me miró y me dijo. «Me comería ahora mismo un helado, ¿vamos a la pulpería?» La pulpería es el nombre que reciben en muchos lugares de Latino América a las tiendecillas de barrio pequeñitas donde encontrar todas aquellas pequeñas cosas indispensables para la vida diaria: sal, algunas verduras, bebidas, pan, productos de limpieza…y por supuesto un pequeño congelador con helados. Ese día me compré una paleta de coco y se convirtió en mi pequeña debilidad cada día después de comer del resto de días que viví allí, que por lástima quedaban pocos.

Dos meses más tarde paseando con Mariana por Ciudad de México me llevó una mañana a tomar un helado y de nuevo me topé con la opción de Paleta con sabor a coco, si los de Costa Rica me encantaban las paletas Mexicanas de coco de la Michoacana se convirtieron en mi obsesión. Adoré la paleta de coco, y aquí una pequeña receta para matar anhelos.

 

HISTORIA DEL PLATILLO

Una noche muy fría de 1905, un niño de once años llamado Frank Epperson jugaba en el porche de su casita en la bahía de San Francisco cuando antes de meterse en casa por el frío olvidó su bebida echa a base de agua con soda en el porche con la cucharilla dentro del vaso. Esa noche heló, y a la mañana siguiente se encontró con algo muy similar un un polo/paleta actual. En 1923, dieciocho años después, ese niño estadounidense creció y creó una compañía para fabricar polos de siete sabores frutales diferentes, les llamó Popsicle. Unos años más tarde, y gracias al éxito que obtuvieron sus polo/paletas, vendió la patente a otra empresa y así fue como, gracias a su pequeño despiste, Frank Epperson se convirtió en millonario y nacieron las paletas heladas tal y como los conocemos.

La historia del helado se remonta mucho mas atrás, parece ser que todo empezó en las cortes babilónicas, antes de la era cristiana, con la presencia de bebidas heladas o enfriadas con nieve o hielo, pero eso se merece descubrirse con otra receta. Hoy nos quedamos con las polo/paletas.

Historia Wikipedia y Makingastronomy

4-6 helados /  15 minutos + tiempo de congelación

INGREDIENTES

  • 4 yemas
  • 200 gr. de azúcar
  • 3/4 litro de leche
  • 1 cucharada de fécula de maíz
  • 1 cucharadita de esencia de coco
  • 500 gr. de coco rallado
  • 200 gr. de crema de leche
  • 3 claras

RECETA ORIGINAL

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. Hervimos en un cazo la leche con el azúcar y el coco. A continuación disolvemos la fécula de maíz en un poquito de leche fría y la agregamos a la leche hirviendo. Cocinamos un minuto más revolviendo constantemente y a continuación retiramos del fuego.
  2. A la mezcla anterior agregamos las yemas ligeramente batidas, mezclando constantemente. Volvemos a colocar el cazo al fuego y retirar antes de levante el hervor. Dejamos enfriar.
  3. Aromatizamos la mezcla con la esencia de coco y añadimos la crema batida espesa, unida a las claras batidas a punto de nieve.
  4. Colocamos en los moldes y llevamos al congelador hasta que tome consistencia.
  5. Esperamos sentados en una silla observando el congelador la creación suprema del helado.
CONSEJILLOS
  • Si se desea, para dar una mejor vista y sabor, agreguamos trocitos de fruta fresca o ensartamos un fruto o trozo del mismo en los palitos al momento de colocarlos.
  • Si quieres cubrir la paleta de chocolate, deberas comprar chocolate para derretir o chocolate para cobertura y derretirlo al baño maría. A continuación habrá que sumergir las paletas un instante y al sacarlas se puede añadir nuez en trocitos, cacahuetes o algo más para espolvorear la paleta antes de que el chocolate endurezca. Ya agregados esperamos unos segundos a que endurezca y volvemos a meter la paleta al congelador dentro de una bolsita transparente para almacenar. También se puede hacer dicha preparación justo antes de comerlo y quedará delicioso.

Empanadas chilenas

Empanadas chilenas

HISTORIA DEL PLATILLO

Las empanadas chilenas son sin duda un plato fundamental en cualquier cocina de Chile, su nombre proviene del castellano empanar, cuya primera acepción es «encerrar algo en masa o pan para cocerlo en el horno».a​ Su origen se remonta a la costumbre de rellenar panes con viandas o vegetales, que los pastores y viajeros llevaban para consumirlos en el campo. Con el tiempo, se acabó cociendo la masa de pan junto con su relleno y, más tarde, se elaboraron otras masas para envolver el relleno. Este tipo de preparación dio origen a platos como los calzone italianos, las empanadas gallegas y los Cornish pasties británicos; quizás de un modo similar surgieron los briks tunecinos, los börek turcos, y las sfihas y fatayer árabes.

En la Edad Media, uno de los propósitos más importantes de estas preparaciones era conservar la carne, ya que su cocción dentro de una masa consistente conseguía protegerla varios días; mientras que cuando se pretendían consumir al momento se horneaban en pastas más finas. En esa época, en España las empanadas se elaboraban con masa de harina de trigo o de centeno. Se rellenaban con carne de caza o con pescado y, muchas veces, con sobras de guiso.​ También de origen medieval es la palabra francesa pâté,​ que originalmente se refería a un plato de carne picada envuelta en pan, hasta que el término se empezó a aplicar a su contenido. El mismo significado en inglés medio tenía el vocablo pie, para referirse a diversos tipos de pasteles rellenos de alimentos de muy diverso tipo.

Las empanadas iberoamericanas derivan de esas empanadas europeas y de las de Medio Oriente (fatay y sfihas) que, tras su difusión por el sur de Europa (principalmente Andalucía), llegaron a América con los conquistadores españoles.​  Así nacieron las empanadas chilenas, y tucumanas, salteña, la allaca, la arepa o la pacucapa, entre muchas más, siendo el concepto de «empanada» un plato tradicional de la mayoría de las cocinas de los países de habla hispana. 

Las empanadas chilenas se preparan con diferentes rellenos pero la masa es, por lo general, de harina de trigo y la versión más populares es la llamada «de pino».La mezcla perfecta entre la cebolla, carne de vacuno, aceituna, huevo y pasas. Antecedentes previos indican que los Mapuche llamaban a esta mezcla de relleno «Pirru» que posteriormente derivó en lo que hoy se conoce como pino.

El consumo de empanadas, especialmente las de pino, aumenta en septiembre, durante el Mes de la Patria, se las consume en fondas junto con otras comidas como el asado y bebidas como la chicha y el vino tinto.

10-12 empanadas grandes | 90 min

INGREDIENTES

FRITAS

  • 500 gr de harina
  • 3 yemas
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Leche tibia

HORNO

  • 500 gr de harina
  • 3 yemas
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 15-20 gr manteca
  • Agua (un poco salada ¡secreto para cocina pasta Carlos!)
  • 1 huevo batido para pintar

RECETA ORIGINAL

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. Primero hay que juntar la harina con la manteca, hasta unir de forma homogénea. Luego que ya está uniforme, se agregan los demás ingredientes (huevos, leche, sal) sobre la masa haciendo un cráter de volcán  Se amasa hasta unir todo completamente.
  2. Se deja reposar la masa unos 30 a 45 minutos.
  3. Posteriormente, se aplana la masa y se corta en círculos. Se puede hacer con un plato o del tamaño que usted prefiera las empanadas dejando todo listo para comenzar a  rellenar los círculos de masa con los sabores a nuestra elección.
  4. Una vez rellenas cerramos la masa con la forma de la empanada y pintamos con huevo batido la superficie para obtener un dorado a la hora de hornear.
  5. Finalmente llevamos a horno medio, precalentado, por aproximadamente 30 minutos, hasta que estén doradas y listo.

SABORES

  • PINO:  Carne picada, cebolla, sal, aceitunas, huevo, pasas, laurel, pimienta, sal y orégano.
  • NAPOLITANA: Tomate, queso, albahaca…
  • QUESO:
  • CAMARÓN:
  • MARISCO:
CONSEJILLOS
  • El secreto para el relleno de pino es que la carne y la cebolla se fríen por separado.
  • En un sartén calentamos por un buen rato, ponemos  2 cucharadas de manteca y freímos la carne sólo hasta que se cueza muy ligeramente, para que pueda aportar su jugo cuando complete la cocción dentro del horno. Alíñala la mitad sal, comino recién molido en el mortero de piedra y salsa de ají.
  • En otro sartén grande, freímos la cebolla con 2 cucharadas de manteca sólo hasta que se ponga ligeramente transparente, no se recuece demasiado porque perderá parte del jugo que deba entregar durante el horneado de la “caldua”, con la mitad de la sal, ají de color y pimienta antes de retirar del fuego.
  • Mezclar la carne y cebollas, dejar enfriar y poner en la nevera. Este enfriamiento tiene por objeto que el jugo de la carne y cebollas se mantenga retenido para ser soltado sólo en el interior de la empanada y además hacerlo más fácilmente manejable para rellenar porque la manteca se solidifica, el jugo se espesa y así se evita que el pino se desparrame.