Alioli

Alioli

Tengo un amigo que dice que el mejor acto para sobrellevar un desamor es planificar una noche de sofá, manta, peli (sin importar la nota del filmaffinity) y un buen tarro de alioli con una barra gigante de pan para ir sopando entre suspiros. «¡Comer helado de chocolate a cucharadas es una minucia cinematográfica!, no hay nada más transgresor, ejemplificador y liberarador que desahogarte comiendo alioli, es el máximo exponente de no tener a quien besar». Ese amigo fue el mismo que me hospedó en su casa de Berlín una semana a cambio de prepararle un tarro gigante de esta salsa en su cocina como trueque. Nada más llegar por la puerta me estaba esperando con la batidora. Esta receta es canjeable a una semana de casa en Berlín, con eso está todo dicho.

Yo adoro el alioli, y si algo he aprendido viajando es que en la maleta por siempre jamás llevaré una batidora de mano al cruzar la frontera de mi casa. Si yo hubiera tenido una batidora de mano en mi mochila para hacer esta receta posiblemente hubiera conquistado el mundo, cualquier persona te ofrecería un rincón de sofá a cambio de este manjar, lo malo es que necesitas esa dichosa batidora «de mano».

Cuando vivía en Costa Rica tenía una compañera de trabajo adoratriz del alioli y de su pronunciación perfecta (justo ella era valenciano parlante, de una de las zonas de España de donde es originario el nombre de esta salsa) y fue ella la que me vaticinó la catástrofe nada más llegar, sin batidora «de mano» no hay nada que hacer, la salsa no cuaja. A raíz de esa noticia juntas suspiramos en más de una ocasión el anhelo de no tenerla, soñábamos con millones de recetas, con darnos banquetes de pan y alioli a tutiplen algún que otro domingo de intentos culinarios. Conseguíamos a precio de oro aceite de oliva, los ajos, huevo…pero nunca dimos con nadie que tuviera una dichosa batidora «de mano», y lo malo no es solo que nosotros soñáramos si no que con nuestros suspiros y descripciones hacíamos soñar incluso a personas que jamás lo habían probado.  

Fue meses más tarde al llegar a Ecuador cuando tuvo lugar el descubrimiento más inocente del mundo. Yo me hospedaba en casa de una amiga Ecuatoriana y justo una noche estábamos organizando una cena en su casa como reencuentro con otros amigos que también, al igual que nosotras, habíamos estudiado todos juntos en Bilbao. Por petición popular solicitaron como parte del menú que intentara hacer «alioli de mi madre», todos conocían la receta por alguna que otra cena bilbaina en la que había aparecido con un tarro gigante. Yo ante esa petición contesté con un gran suspiro que era imposible hacerlo, que necesitaba una dichosa batidora de mano y en Latinoamérica siempre me encontraba las batidoras de vaso (la típica de batidos) pero no de mano, y el alioli se hace con batidora de mano o con mortero como mi bisabuela, pero ya les adelanté que con mortero era cosa de superhéroes, heroínas  y de bisabuelxs. Fue entonces que mi amiga dijo: «¿has mirado en youtube?, seguro que se puede hacer algo, en youtube hay tutoriales de todo». Y así fue como el Dios/a Google y Youtube nos presentaron a un youtuber que con acento mexicano nos enseñó desde la cocina de su casa el truco para hacer alioli con una batidora de vaso de batidos y que SI cuajara. Ese día descubrí que llevaba casi un año sin probar el alioli, que había dejado Costa Rica llena de gente soñando probar el alioli, porque jamás pensé en preguntar al Dios/a Google y Youtube.

No salió perfecto, pero tan lejos de casa nos supo delicioso. Justo estos días hace dos años de aquella cena y estoy segura que les encantaría volver a juntarnos y con la excusa comer alioli. 

HISTORIA DEL PLATILLO

El Alioli (tiene su nombre de las palabras «all i oli»  del catalán y valenciano que significan ajo y aceite), pero existen también varias formas castizas de referirnos a esta salsa que serían ajoaceite, ajiaceite o ajaceite, dependiendo de cada zona. Respecto a su origen, lo cierto es que todas las miradas apuntan a que esta salsa fue inventada en el Antiguo Egipto y a que serían los romanos quienes, después de adoptar su uso,  la popularizaron en las zonas como la Península Itálica, Sicilia, Calabria, Occitania, Valencia, Baleares, Cataluña y algunas zonas de Aragón, Murcia y Andalucía. Otras fuentes afirman que la salsa alioli es anterior y que los íberos, que habitaron tierras de la Península antes que los romanos, ya elaboraban una salsa similar a base de ajo y aceite procendente de los olivos de Alicante. Lo que estaría claro es que donde hay olivos para producir un aceite de calidad,  y ajos, sus habitantes no han dudado en utilizar ambos elementos juntos. Y es que la mezcla funciona. Se dice también que en estas estas regiones siempre se consideró al alioli una salsa de gente humilde, en contraposición a la «salsa de huevo», hoy mundialmente conocida como mahonesa (o mayonesa), que era la de los ricos.

Independientemente de dónde naciera el alioli es una de las salsas más clásicas y antiguas del Mediterráneo. en Provenza se denomina Le Grand Aïoli o Liguria y en zonas de África se elabora una preparación muy similar denominada Toum. La salsa alioli primigenia se elaboraba  con ajos y aceite ligados hasta formar una crema por medio del mortero, Incluso hay morteros cerámicos especiales para tal fin un poco más hondos. A lo largo del tiempo surgieron multitud de variaciones en la receta, entre ellos utilizar la batidos: hay presentaciones con más batido o menos, con aceite de girasol o de oliva, agregándole perejil, leche, queso cremoso o huevos….

Según Wikipeda el alioli es costumbre tomarlo de multitud de maneras. En Cataluña es típico tomarlo en platos locales como las butifarras con judías blancas o como el conejo a la brasa con alioli. En el Campo de Cartagena, en Alicante, Castellón y Valencia también es habitual tomarlo con algunos tipos de arroces en paellas, especialmente aquellos de base de pescado, como por ejemplo el arroz a banda, el caldero y el arroz negro, y con la fideuá en muchas poblaciones. Se usa también para acompañar pescados fritos en la Costa del Sol.5​ Las patatas fritas cubiertas de salsa aioli son una de las tapas más populares de la costa oriental mediterránea. A veces las patatas bravas también llevan alioli. En las poblaciones del Campo de Cartagena se toma con el tradicional caldero y en Murcia con patatas asadas. En Provenza, la salsa da nombre a un plato que se prepara con bacalao, verduras y alioli. En el País Vasco francés esta salsa acompaña típicamente a los calamares a la romana.

Normalmente el alioli se come frío o a temperatura ambiente, pero no es raro usarlo para cubrir alimentos que luego se gratinan al horno. Por ejemplo, en Aragón un plato muy típico es el bacalao dorado primero un poco en una sartén y posteriormente cubierto de alioli y gratinado al horno.4​ Participa en algunos platos con bacalao como pueden ser el bacalao gratinado, el bacalao ab burrida de las baleares, el bacalao a la brandi coglioni e incluso la brandada mediteránea y el bacalao al pil pil vasco.

Pero después de todo esa retaila de recetas, Wikipedia se olvida una de las más maravillosa. Tomar el alioli con pan tostado y tomate restregado. Un entrante muy común por muchos de los bares de la zona del sur de alicante y Murcia justo al sentarte en la mesa y que es un placer de los grandes.

Texto extraído Chovi y Wikipedia

4 – 6 personas | Con mortero todo el tiempo del mundo | Batidora 5 min

INGREDIENTES

  • Un huevo
  • Ajos ( 2 ó 3 dientes)
  • Aceite de oliva ( ½ vaso unos 100 dl)
  • Aceite de girasol ( ½ vaso unos 100 dl)
  • Chorrito de Vinagre ou n poco de zumo de limón recién exprimido.
  • Sal 

RECETA ORIGINAL

  • Receta de mi abuela

MÚSICA PARA COCINAR

PREPARACIÓN
  1. Comenzaremos pelando y picando los 2 ó 3 dientes de ajo, según nos guste de picante (mi madre dice que ella prefiero tres) . No hace falta picarlos en trocitos muy finos porque la batidora hará el resto.
  2. A continuación echamos los ajos al vaso de la batidora, acompañándolos del huevo y cubriéndolos con un dedo de  aceite (a mi madre le gusta utilizar la mezcla de ambos aceites, girasol y oliva, uno por la textura y el otro para restarle sabor a la intensidad del aceite de oliva en crudo). Sazonamos con un poquito de sal antes de comenzar a batir.
  3. Meteremos el brazo de la batidora hasta el fondo y comenzamos a batir dejando las cuchillas en el fondo y no levantaremos la batidora hasta que veamos que esté ligando correctamente. Poco a poco vamos echando el resto del aceite, tanto como espesa nos guste esta salsa, aunque en este caso tendremos que seguir batiendo para conseguir la textura deseada.
  4. Después agregaremos las gotas de vinagre, o el zumo de limón, y seguimos batiendo un poco, teniendo cuidado de que no se nos corte. Cuando esté hecha, la sacaremos del vaso de la batidora y la pondremos en el frigorífico durante unos 20 minutos para que espese un poquito más.
  5. Servimos en un recipiente con una cuchara para que los comensales puedan servirse la cantidad que quieran.
CONSEJILLOS
  • Dejar el huevo a temperatura ambiente para que ligue mejor con el aceite.
  • Dado que ésta es una salsa casera y no tiene ninguna clase de conservante, lo mejor es consumirla lo antes posible, no podemos dejarla más de dos días en la nevera porque puede ponerse mala.
  • Muchas personas utilizan perejil en esta salsa. En caso de que queramos añadírselo, lo haremos cuando le echemos el limón, procurando que el perejil sea fresco y esté muy bien picado.
  • Esta salsa es ideal para acompañar arroces, pescados, carnes, las tradicionales patatas al horno o incluso con una rebanada de pan.
  • En caso de que nos hayamos pasado con los diente de ajos y haya salido fuerte, podemos rebajar la salsa echándole un poco de leche y removiéndola, sin necesidad de volver a pasarla por la batidora.
  • Si queremos hacer alioli con una batido de vaso (licuadora) la salsa sale un poquito más líquida pero es posible intentarlo, solo hay que ir agregando el aceite poco a poco por la parte superior de la batidora.

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