Cafeterías
Ayer descubrí un café, uno de esos cafés cargados de cariño y detalles, de esos en los que la decoración es una mezcla de antigüedades disparatadas y mucha imaginación. Llegamos allí a resguardarnos de la lluvia, en San José ya empezó la época de lluvias. A partir de las dos el cielo comienza a tronar y lo que hasta entonces eran calurosas mañanas de verano se convierten en pocos minutos en destempladas y tormentosas tardes de otoño.
Nos descalzamos en un intento de no resfriarnos, y con la sensación de estar empapados nos pedimos un café moca bien caliente. Creo que fue mi primer café en Costa Rica, ya me marcho y era mi primer café. Mientras sumergía la cucharilla entre la espuma y lo endulzaba de más, pensé que si volviera a nacer en este capítulo de mi vida anotaría la mejora de «Tomar más de un café». Durante seis meses he vivido en uno de los países con mejor cafetales del mundo, cuyo valor en bolsa marca los flujos de la economía diaria, y yo nunca antes me había pedido un café.
