Mochila

Mochila

La mochila no puede pesar demasiado, cuando tienes que cargar con todos tus bártulos a cuestas hay que meditar seriamente en casa y delante de un té qué echar dentro de ella. Yo no me tomé ningún té y mi mochila azul pesa demasiado.

Me di cuenta que pesaba mucho la mañana que salí de casa, había conseguido cerrarla apenas cinco minutos antes. Apoyada en el portón todo parecía convivir bajo una aparente y milimétrica presión en su interior, pero cuando en el silencio y la soledad de las cuatro de la madrugada  el taxi pitó y yo hice el amago de subir aquella mochila sola sobre mis hombros -bajo la atenta mirada de Chico, el perro de mis compañeras de piso, despidiéndome-, descubrí que tenía un pesado problema que sobresalía quince centímetros sobre mi cabeza y me hundía otros veinte centímetros sobre mis pies. Me reproché en ese mismo instante, mientras cerraba el que había sido mi hogar en Costa Rica durante seis meses sumergida en prisas, suspiros y un pesado equilibrio,  el no haberme tomado toda una caja de tes una semana antes.

Desde el lunes voy arrastrando esa mochila azul por NIcaragua. Es divertido viajar como un caracol pesado, la gente te mira con un cierto aire de pena infinita y siempre hay almas caritativas que te van dando un empujón para subirla a los autobuses, para custodiarla o para equilibrarte y no dejarte caer escaleras abajo. Txabi entre miradas graciosas y empujones me avisa de que tengo que hacer un juicio final y aligerar concienzudamente esa mortaja; Ander se muestra más benevolente y se limita entre chistes a ser mi fiel escudero y ayudarme a colocar la pesada armadura en cada traslado.

Estamos en León, Txabi trabajó aquí seis meses y nos hace de guía, es una ciudad preciosa. Andrea, su novia, acaba de llegar desde Bilbao para pasar el verano y alegrar la aventura. Vamos a estar unas semanas por aquí, es nuestra sede, y mientras tanto la mochila ha quedado apaciguada en una esquina de la habitación. Allí reposa esperando bajo un ventilador, entre cuatro discretas camas y los trastos esparcidos de quienes construyen una casa dentro de una mochila. A veces cuando nos tumbamos y charlamos rebosantes de sudor la observo de reojo, me viene a la cabeza mientras bebemos jugos por la calle para combatir el asfixiante calor o descubrimos paseando la historia del Sandinismo en cualquier curioso mural de sus calles,…de repente me veo pensando en esa mochila azul y empiezo sin querer a elaborar esa lista con todo aquello que voy a tener que dejar; mi sudadera gris, mis zapatillas medio rotas negras, aquella falda que me compré paseando una mañana por el mercadillo “2 de mayo” de Bilbao, mis sábanas que eché porque no sabía dónde podía acabar durmiendo cualquier noche dentro de esta aventura,.. Qué difícil y qué tonto resulta hacer esta lista, son sólo cosas al fin y al cabo, pero aunque pesen, ocupen espacio y sean un trasto tengo ese extraña sensación de que quizás algún día las pueda necesitar, quizás algún día haga más fresco y ya no tenga mi sudadera gris.

8 thoughts on “Mochila

  1. Me encantan las personas que dejan ver trocitos de su alma y que tienen tanta vida y son generosas compartiendo sus experiencias. Ni se te ocurra dejar de escribir primero porque tienes mucho que contar y segundo te encantará leerte en 5 años. Eres una chica fantástica y me e canta saber de ti. Besos V

  2. ¿Costa Rica? ¿Nicaragua? Querida esposa, si estás siendo perseguida por la justicia te rogaría que me informaras, pues algún día podría presentarse en casa la policía. Pero si lo que estás haciendo es mover la fortuna ilegal de algún politicucho, recuerda que tenemos gananciales ;D . Pásatelo muy bien!!!!

    1. Querido esposo, ¿gananciales?, recuerda que ahora vivo en Latinoamérica. Con mi pésimo historial financiero y la fama de conquistadores que tienen acá, las posibilidades reales de que me roben el corazón son con creces mucho mayores a las de hacer fortuna. Yo de ti tendría cuidado, ambos somos gananciales y yo vivo en un hostel. Besos gigantes querido esposo.

  3. Y ya pensaste el significado de la mochila y de lo q llevas dentro? Reflexionalo y sieentelo . Es la aventura de la simplicidad

    1. Demasiadas cosas, algunas incluso demasiado pesadas, pero espero ir vaciando el equipaje y aprendiendo de todas ellas durante este loco viaje. Besos gigantes. Psd, mi cuerpecillo hecha en falta tus clases, saludos a las reinas del pan.

  4. Esa mochila azul junto a la maleta roja… Me alegra que sigas tu camino por Nicaragua. En San José te echamos de menos, además anoche (en nuestros lunes de El Observatorio) vimos a la campeona mundial (del mundo entero) de salsa! Recorre, disfruta, vive y absorbe esas tierras calurosas de Nicaragua que nos vemos a la vuelta… Un besazo!

    1. En esa mochila sabes que era una gran pulga. Nos vemos prontito, quizás en tierra de paella o puede que en territorio de frigoles, el destino seguro sorprenderá. Besos gigantes con la misma intensidad del volcán Turrialba.

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