Sobre esta pulga

Sobre esta Pulga

Cuando me jubile espero haber conseguido al menos el infantil sueño que he tenido siempre de ser dictadora de un país en el que todo sea un poco más lento y se sonría un poco más, con legislación incluida. Hasta entonces, mientras planeo como sería el golpe de estado y sobre qué continente ubicar la conquista, me conformo anotando ideas en un cuaderno y observando el mundo acompañada de una cámara y un oso de peluche.

Crecí con la teoría de que todo problema se ve con otros ojos con un gran tazón de leche caliente en el que ahogar osos de chocolate, pero si la cosa se tuerce mucho es lícito recurrir a una bolsa gigante de patatas fritas o incluso desfogarse y mandar «a comer mierda» por un tiempo prudencial. Tengo pánico a los aviones, pero pese a ello, no puse muchas muecas cuando me comunicaron que tendría que trasladarme a vivir una temporadilla a Centroamérica. Desde allí -y en tirantes- empecé a escribir estas líneas.

La idea de este proyecto no era otra que inventar una artimaña con la que tranquilizar a mi familia, crear una ventana por la que pudiera contarles esas pequeñas cosas que muchas veces por la distancia y el cambio de horario resultaba tan difícil hacer por medio del teléfono. Pero también surgió de la necesidad de suplir la carencia de no poder escribir todas esas cartas que me hubiera encantado poder escribir, de no poder conversar sin prisas y meramente sobre la rutina con todas aquellas personas que con tanto cariño dejas que entren en tu maleta a lo largo de tu vida y a los que con la última cerveza cuando prosigues aventura se hace tan pesado decir adiós.

El día que descubrí que en muchos lugares de Latinoamérica los rastros se llamaban Mercados de pulgas me reí a carcajadas, y de ahí, de ese momento, y de ver cómo la mochila cada vez se parecía más a un pequeño rastrillo de cosas y recuerdos nace el nombre de esta página.

Estás invitado, y por supuesto invitada, a ser una pulga más y sumarte a la maleta; siempre hay hueco entre tantos bártulos para empezar a viajar.

 

¿Dónde encontrar a esta pulga?

Pese a defender fervientemente el regreso a las palomas mensajeras, las postales, las llamadas al telefonillo de la puerta de casa, las cartas con sello y saliva, las conversaciones espiatorias con envases de yogur, los saludos a gritos desde el ventanal de enfrente y los ring ring al teléfono fijo de casa con sentadilla en el brazo del sofá incluida; estoy dispuesta a ceder a todo eso, y contestarte con mucho cariño, si decides invertir cualquier minuto en escribir por este formulario para intentar contactarme.

Puedes escribir todo lo que se te ocurra; se admiten alocadas propuestas, quejas con cariño, recomendaciones, preguntas, correcciones, sensaciones…. cualquier cosa será bien recibida.

Prometo contestar lo antes posible.

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15 thoughts on “Sobre esta pulga

  1. Desde pequeña fuiste una niña especial por tu sensibilidad, alegría, ternura, hondura…, sin embargo, has logrado sorprenderme; no tanto por tu forma de escribir que ya apuntaba maneras desde la escuela, sino por tu forma de vivir valiente, libre, buscadora, solidaria…Enhorabuena.
    Un abrazo hermanado desde este otro continente.
    Loles

  2. La vida es una maleta de pulgas. LLÉNALA porque al final, cuando llegue la hora de nuestro último viaje, es lo que tenemos y dejamos, nuestros hechos vividos y el recuerdo en los demás. Me parece muy «lindo» lo que escribes y cómo lo haces. Un fuerte abrazo y también un besico lleno de cariño y admiración. Te diré lo mismo que Rafael Alberti dijo a Garcilaso: «Si Garcilaso volviera, yo sería su escudero; qué buen caballero era».

  3. Un pajarito llamado «Juana la Loka» me comentó un caluroso lunes de cine callosino que otra Juana todavía más loka (si cabe) andaba por los mundos (no sé si de Dios) y que escribía todo lo que le acontece..y aquí ando yo…haciendo caso a Juana la loka I y enganchadísima a lo que escribe Juana la loka II…
    Muchos besazos, Laura.
    No dejes de contarnos todas tus vivencias…pero siempre deja alguna para esas excursiones culinarias con tu madre, Marisol, Finita…
    Saludos desde tu calurosa Callosa.

  4. Juana la loca me comento algo sobre este ventanal lleno de sensibilidad y realismo al mismo tiempo. Quizás con unas gotas de magia llegarías a la Isabel Allende en su primera época. Te sigo y te animo como quien ve los toros desde la barrera, pero que mas da, como diría Modestia Aparte, son cosas de la edad.

  5. Querida amiga.Ya que tus relatos me han colmado de disfrute y ternura, te voy a enviar a mi joven fiel y valiente escudero Tomasin, para que a la grupa de su mostrenco y escualido caballo Torpedero te recoja a ti y a tu mochila azul y te lleve a comerte un kebab debajo de tu casa de esos que tanto te gustan. Ponte mona. Besos y arrumacos.

    1. ¡Un Kebab! ¿Por qué has nombrado esa palabra? Es un truco muy cruel para tentarme volver a casa, ha sido muy bajo, ahora soñaré con Kebab y con patatasss. Psd, si hubieras prometido también una rustidera de patatas al horno con alioli hubiera comprado el billete ahora mismo, besitos mamá.

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